Discriminación contra la mujer
UN OBSTACULO AL CRECIMIENTO DEL PAIS
La discriminación que afecta a la mujer es una de las trabas más peligrosas a la hora de pretender crecimiento con justicia social y profundización de la democracia en el país.
Las mujeres no son un grupo social vulnerable y de alto riesgo. Son, ni más ni menos, que el 50 por ciento de la población. Y, por tanto, sin el reconocimiento de su aporte productivo y humano jamás se alcanzará el anhelado desarrollo.
En las últimas décadas la situación de la mujer en Chile ha experimentado un cambio revolucionario con su masiva y progresiva incorporación a los distintos ámbitos de la vida nacional. A pesar de ello, persisten niveles de discriminación que aún no les permiten la plena igualdad de oportunidades.
Los mecanismos de discriminación hacia la mujer son múltiples, empezando por el propio idioma castellano que a través del uso del genérico masculino las invisibiliza. Sigue con la mantención de estereotipos que asignan a la mujer la crianza de los hijos y las tareas domésticas, y al hombre el rol de proveedor.
Más tarde, en la escuela se les enseña distintos comportamientos a niños y niñas; y se les estimula habilidades asociadas tradicionalmente a lo masculino o a lo femenino.
Luego, la discriminación se manifiesta en el mercado del trabajo; se reproduce en los distintos espacios sociales; y se difunde a través de los medios de comunicación. Así, finalmente se cristaliza en las representaciones y valoraciones sociales de lo femenino y lo masculino y en la normativa jurídica y social que regula la convivencia.
Si bien las raíces de la discriminación trascienden largamente la acción del Estado, éste no juega un papel neutro en la construcción de estas desigualdades.
En este marco, la principal función del Sernam es la de cautelar que toda acción del Estado integre y articule la defensa de los derechos y oportunidades de las mujeres.